EL ASESINATO DE Mr. BLOG

 

El comisario Esco reunió a los sospechosos en la sala virtual del hotel Internet.
Uno de ellos, o en complicidad con alguno más, podría ser el asesino de Mr. Blog.
- Soy el comisario Esco, mis saludos a todos los presentes, los nombraré pidiéndoles que confirmen su presencia en este interrogatorio y les ruego definan su identidad, quisiera complementar algunos datos que ya tengo sobre ustedes.

- ¿Mon Ra River?.
- Me encuentro en la sala, señor, soy monje budista, imparto clases de relajación urbana.
- ¿Quiere decir que alivia el estrés de la gente?
- Si quiere llamarlo así, aunque mi método no disminuye la tensión, sino que la evita.
- Bien, quizá nos sea útil su método en esta reunión, pues el caso que nos ocupa puede crear mucha tensión en algunos de los presentes.

- ¿Mar-él Bird?
- Le escucho, comisario... 
- Curioso nombre, ¿señor, señora? Interrumpió Esco-.
- Mujer. Para aclarar su curiosidad le diré que mi madre era árabe y mi padre norteamericano. Fue ella quien escogió mi nombre, que recientemente he descubierto que pertenecía a un amante que tuvo. Soy escritora. 
- Término muy amplio para definirse apuntó el comisario-. ¿No quiere especificar más?
- Soy lesbiana, ¿es suficiente definición?
- Puede serme útil para atar “cabos sueltos” contestó el comisario Esco, ralentizándose en esas palabras con ironía-, en mi pueblo así se les llama a los amantes del mismo sexo.

- ¿Se encuentra en la sala Stal-keél? Preguntó a través de su webcam el comisario-.
- Aquí estoy respondió una voz grave y firme-. Le aseguro sr. Esco que tengo una enorme curiosidad para ver cómo hilvanará esa madeja cual plato de espaguetis, además de “atar cabos sueltos”, por supuesto.
- Señor Stal-keél, las ironías las aceptaré después de su presentación, si no tiene inconveniente.
- Ninguno en absoluto. Soy aprendiz de búfalo.
- ¿Cómo? Exclamó el comisario-. Bien, bien, no hace falta que me conteste, sé de su finura con las palabras. Sabrá usted que el búfalo es un animal cordial y paciente, pero corre el peligro de ser considerado algo excéntrico, un animal tranquilo hasta que se enfada, entonces demuestra su agresividad interior. ¿Es ese su caso señor Stal-keél?
- Es una certeza insinuada poderosamente, señor Esco. Pero le recuerdo que sólo soy un aprendiz.
- Pues yo llevo muchos años en este oficio y le aseguro que durante mi experiencia me he encontrado con topo tipo de animales, asesinos salvajes que demostraban cierta tranquilidad ante los interrogatorios y total frialdad. Le pondré a prueba con ciertos datos que le incriminan en el asesinato del Mr. Blog, señor Stal-keél.
Hubo un silencioso movimiento que provenía del ordenador de Stal-keél.
- El siguiente de mi lista creo que demostrará mucha más pasión que usted prosiguió el comisario-.

- ¿Susan de Palma? 
- Vaya, no me gusta que me dejen la última, comisario respondió con impaciencia, Susan-.- ¿Qué le hace pensar que es usted la última, señorita de Palma?
Susan se llevó el cigarro a los labios esperando encontrar una respuesta adecuada.
- Quizá me he apresurado, entonces me halaga no ser la última.
- Yo diría que todo empieza por usted le contestó el comisario-. Pero antes quisiera saber cómo se definiría.
- Soy periodista. Indago información que descubra las falsedades de este mundo.
- Muy loable actitud, señorita de Palma. ¿Me ayudará a descubrir las que aquí se digan?
- Ese es su trabajo, comisario, no el mío.
- Vaya, veo que es buena defensora de sus amigos. ¿Pero acaso no lo era el Mr. Blog?
Una vez más el cigarro le ayudó a pensar la respuesta.
- Así lo creí.
- ¿Y qué le hizo cambiar de opinión?
- Fue él quien cambió.
- ¿Podría ser más explícita, señorita?
- Tuvimos una relación sentimental de la que salí dolida y decepcionada. De su entrega inicial fue alejándose progresivamente sin motivo aparente. Ese cambio fue el que hizo disminuir mi afecto y amistad.
- ¿Fue ese el único motivo? ¿Conocía usted la relación que mantenía el señor Blog con una de sus mejores amigas?
- ¿Relación? ¿Qué tipo de relación? ¿Qué amiga?
Hubo un silencio incómodo aunque intencionado de Esco.
-¿Comisario? dijo Susan-.
- Tendremos tiempo de nombrar a otros implicados en este asunto, señorita.


Según mis datos -continuó el comisario-, trabajan todos en la misma fábrica en la que se encontró el cuerpo inerte de Mr. Blog. El 25 de octubre, entre las 19 y 20h., tiempo en el que la autopsia certifica su muerte, ¿podrían decirme dónde se encontraba cada uno de ustedes?
- Como sabrá, señor comisario se apresuró Mon Ra River- mi tarea en la fábrica es seleccionar el material con el que fabricamos las letras…
-un momento interfirió Esco- ¿alguien podría explicarme a qué se dedica la fábrica concretamente?
- Yo misma dijo Susan- ya que mi trabajo es el último de la cadena de producción puedo valorar lo que han hecho los anteriores compañeros que en definitiva definirá a la empresa. Mi trabajo consiste en corregir los defectos de las letras que fabricamos en distintos materiales, que como ha dicho Mon Ra se encarga de seleccionar. La empresa produce esas letras para rotular aforismos que aparecen en las calles de nuestra ciudad sin fronteras.
-Una fábrica de letras dijo el comisrio-, queda claro. Pero prosiga señor Mon Ra River, ¿podría deletrearme que hacía y dónde se encontraba en el día y la hora que nos ocupa? 
- Como le decía, señor comisario, yo selecciono el material y a esa hora, una vez hemos vaciado al exterior nuestra producción del día, ordeno y clasifico el material sobrante, así como analizo el que nos ha podido llegar. En nuestro centro de datos queda reflejado cada minuto de las operaciones que hacemos, ello le demostrará que estaba ocupado todo ese tiempo en el que al parecer ocurrió el asesinato.
- ¿Asesinato? dijo el comisario desconfiadamente-.¿ Tan seguro está que lo fue? El cuerpo de Mr. Blog lo encontró la mujer de limpieza a la mañana siguiente, tenía fuertes golpes en la cabeza y contusiones por todo el cuerpo de tal magnitud que parece improbable la acción individual. Ustedes cuatro son los únicos que se encontraban ese día y a esa hora en la fábrica. En el cuerpo de Mr. Blog hemos encontrado restos de los materiales que usted, señor Mon Ra River, selecciona en la producción de las letras, ¿tiene algo más que añadir?
Mon Ra olvidó por unos momentos sus técnicas antiestrés mostrándose impaciente y presuroso en contestar al comisario.
- Yo no tengo nada que ver en esa muerte, todos tenemos contacto con los materiales con los que fabricamos las letras, además, ¿porqué habría que desear la muerte de Mr. Blog?

El comisario, tras un corto silencio interrumpido por el tecleado de sus dedos, les envió vía e-mail un texto en el que Mon Ra decía odiar a los tibios, refiriéndose a una autodefinición del propio Mr. Blog, en la que ”metaforizaba” sobre su alma tibia.
En ese momento, Susan de Palma explotó colérica en defensa de su compañero.
- No me puedo creer que una afirmación tan generalizada pueda considerarse motivo de acusación tan grave. Mon Ra realiza su trabajo escrupulosamente y siempre se muestra respetuoso con todos nosotros, es incapaz de desear mal a ninguno ni a nadie en este mundo.
- Señorita Susan, ya no puedo dudar de su determinante defensa hacia sus amigos, ¿sabría hacerlo por usted misma? ¿dónde se encontraba y que hacía mientras Mr. Blog se despedía para siempre de su fábrica?
Nuevamente el silencio se hizo notar. Con la voz afectada por la emoción Susan respondió a la pregunta del comisario.
- Disculpe, los recuerdos me…. Bien, a esas horas mi trabajo digamos que ya ha finalizado, he revisado todas las letras, sus posibles defectos, rechazando las que no servirán y dando por terminada la producción en cadena. La salida al exterior ya no es de mi ámbito de vigilancia.

En ese momento, Mar-él Bird, interrumpió a Susan.
- Querida Susu, quiero que sepas una cosa. Mr. Bolg me propuso diseñar unas letras comestibles que pudieran acompañar a sopas y caldos caseros, donde los aforismos aparecieran flotando en los platos de los niños y concienciarlos así de las cosas más importantes de este mundo.
En aquel momento su idea me pareció banalizar nuestra producción, así que como responsable del diseño y edición de letras le dije que no me parecía oportuna la idea, que quizá más adelante podríamos considerarla. Creo que eso le afectó muchísimo, me pidió que os lo comentara, pero no lo hice. Creyó que le ignorábamos al no recibir nuestros comentarios, quizá eso le alejó en cierta manera de ti y también de nosotros.
Señor Esco, ¿no cree que está usted en el camino equivocado? ¿Qué debería indagar fuera de la misma fábrica? ¿Qué motivos podríamos tener para querer asesinar a Mr. Blog?
- Señorita Mar-él, las preguntas las hago yo, le ruego que se calme y ahora le toca a usted decirme que coartada tiene para que descarte su participación en el suceso.
- Es usted abominable, no tiene ni un mínimo de consideración hacia nuestros sentimientos, si usted fuese una letra sería un modelo del que huir para todos los que diseñamos con corazón.

  • ¡Basta ya! gritó Stal-keél-, dejemos esta farsa. Les voy a contar lo que sucedió.
    - Espléndido dijo el comisario orgulloso-, ahí quería llegar, usted tiene la clave de mis sospechas. Por lo que se, su trabajo en la fábrica consiste en el lijado y pulido de las letras, ¿podrá ahora desbastar de lo ocurrido aquellos hechos que nos confunden para hacer relucir la verdad de lo que pasó?
    - Por supuesto, comisario. Mr. Blog apareció en la empresa no hace mucho tiempo, entró como recadero y aprendiz. Le veía a menudo presenciando cómo salían las letras de la fábrica al exterior. Ese día no se mantuvo en la distancia adecuada, ignoro si por descuido o por voluntad propia, el hecho es que tanto era su deseo de aprender que todas las letras cayeron sobre él dejándole mal herido, tambaleándose se alejó perdiéndole de vista. Nunca imaginé que aquella temeridad le produjera la muerte.
    ¿Somos culpables de producir las letras que causaron su muerte, señor Esco?
    - Lo que se -contestó el comisario-, es que es muy peligroso acercarse con pasión a las letras que ustedes hacen. Nunca sabremos si fue un suicidio o una temeridad. Lo que sí podemos certificar es una muerte violenta causada por la tecnología y la inconsciencia humana. Supe desde un principio de su inocencia pero quería conocer su nivel de implicación en el desenlace y provocar la autocrítica en ustedes mismos.
    Gracias por su presencia, les dejo para que sigan creando letras de aforismos urbanos. Por cierto, ¿tienen alguno en especial para este suceso? Yo sí: En esta vida algunos hombres nacen mediocres, otros logran mediocridad y a otros la mediocridad les cae encima, de Joseph Heller.